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lunes, junio 28, 2010

Estreno El Botero Capitulo II

Dentro de los marginados, están los home less, los sin casa. Es la precariedad de la existencia, que vive de desechos, de productos que fueron usados por otros y que les permite, sobrevivir, en el límite entre la vida y la muerte.
Construirse un refugio entre cartones y plásticos, hacerse de un carro que les permita recolectar cartones y venderlos, como parte del proceso de reciclaje, preparar alguna bazofia, que ahuyente el hambre y los mantenga ante el frío implacable de las, largas noches, de una ciudad que sigue a su propio ritmo. Son tareas, de una vida, que a ratos parece una continuación, de la pesadilla, de la vida. Una angustia constante que los acompaña, en la des afectación del efímero instante, de un tiempo estático. Un tiempo, que parece avanzar al interior, de una detención aparente.
Los personajes, de El Botero, transitan estos ámbitos. Seres que existen para ellos mismos, frente a una sociedad que los ignora. Que los desprecia, al punto de confundirlos, con el diseño de la ciudad. Seres que han dejado de ser hombres, más allá del sentido del género. De edades indefinidas, por ese mismo tiempo, que aparece detenido bajo el oscuro color, de su piel.
Estos seres solitarios, logran tener una percepción, tan radical como básica, del modelo social, que nos hemos dado, al punto de dejarlos fuera, hasta de las estadísticas. Modelos sociales, que a diferencia de otras épocas, donde permanecían extramuros, de la ciudad; permanecen al interior, pero sin participación alguna, en la interacción con el mundo real.


Todos los derechos reservados Carvajal Art 2010

viernes, junio 25, 2010

Estreno El Botero Capitulo I

El día, era uno de fiesta para Chile, había ganado y aún la gente, soñaba con llegar a la final.
En medio de bubuzelas, gritos, bocinazos y algarabía, se realizó el estreno de El Botero. Fútbol versus poesía. Deporte de masas versus género literario, casi de elite, con el devenir del tiempo.
Hace unos meses escribía un post, que decía: "las palabras no existen, sólo los silencios". Y esta certeza, se materializa en el film, en forma concreta.
Una hermosa puesta en escena, que luego de la correción del color y ciertos ajustes en el audio, quedó más maravillosa que la primera versión que habíamos visto en diciembre pasado. Hermosos parajes de nuestro país, para ser el escenario de una apuesta, que lejos de las tendencias en boga, iba en busca de la poesía, en todos, los niveles del relato.
Chile es un país de poetas, tenemos montañas de poetas y hacer un film, que habla desde la poesía hasta el fenónemo social, es evidentemente una locura, en nuestros tiempos, en que la palabra, el logos, perdió su verdadera esencia, en el trasvasije, desde el lenguaje analógico, al lenguaje digital. Dejando al ícono, como el eje en la estructuración del discurso.
Este cambio de un lenguaje por otro, no es un problema semántico, ni de forma. Implica todos los problemas que conlleva el fenómeno en sí mismo.
El Botero, se perfila en medio de una postmodernidad, difusa como sus límites, donde la poesía nace como acto poético, al ser visto desde la marginalidad y la precariedad de la existencia, como soporte de un logos que es casi un recuerdo; De una palabra que algún momento significó algo, pero que ahora es solo vacío, soledad, y devastación. Donde el dolor de la pérdida, es el único rastro de humanidad, que les va quedando a dos mendigos, que ya lo han perdido, casi todo. En medio de una sociedad, donde el concepto dignidad no existe. Manipulado hasta el extremo, a fuerza de repetición serial, cual obra de Warhol, se desgastó hasta dejar de existir. Y por ende la indignidad. Una sociedad no digna, de nada, ni siquiera de si misma. Donde la humanidad, es una palabra, que sirve de adorno, para una existencia, que se debate, entre lo irreal y lo soñado.

Todos los derechos reservados. Carvajal Art 2010

martes, enero 19, 2010

Carvajal y César Arredondo





©2010 Carvajal Art
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Conocer y trabajar, junto al maestro de la escena: César Arredondo, es un privilegio. Pocas veces en la carrera profesional, uno tiene la oportunidad de conocer a maestros, en el complejo y difícil, arte de la actuación, pero mucho más, lo es, encontrarse con un verdadero prócer, de la escena chilena.
Luchador incansable, por sus profundas convicciones, que desde lo social, a lo ético, pasando por la política, le han generado duras experiencias, durante la dictadura y la democracia. Y eso constituye, un valuarte que solamente pueden exibir algunos. Actuar en concordancia y honestidad, con lo que se piensa y se siente, es sin duda alguna, un sello característico, de quienes dejan huella, en aquello que hacen. Que no se acomodan a lo políticamente correcto, sino que en su generosidad, luchan por aquello que sueñan y que en definitiva aman.
Con los pedagogos y profesores uno aprende conocimientos, datos, contenidos. Con los maestros, uno se adentra en la sabiduría. Y esa sabiduría, no ha sido gratis. Es el producto de un gran esfuerzo y de una experiencia, a prueba de todo. Años y años de trabajo constante, dando origen a cientos de personajes, César Arredondo, ha hecho camino en todas las áreas: Cine, Teatro, Televisión; y eso se nota.
Es ahí, donde descubro nuevamente, la magia en mi vida, que por esos milagros de la existencia, me ha permitido, compartir con un gran ser humano y aprender en cada instante, en esta relación, que se da al interior de la creación artística.
Todo un honor, compartir con alguien, que no habla de la historia del teatro chileno, desde la academia, sino de una vida consagrada, al rito de la representación, donde la risa y el llanto, no son solo máscaras, sino esencia, pasión, grandeza, valentìa, arrojo y coraje, que hacen que uno lo respete cada día más.

©2010 Carvajal Art

miércoles, enero 13, 2010

Carvajal y Pedro Quezada



Llegamos bastante tarde, a la Laguna de Aculeo esa noche, habíamos estado filmando todo el día y apenas descansado, un par de horas, antes de emprender viaje, desde Santiago de Chile.


Alvaro, comenzó a buscar algo en la despensa, con el objetivo de preparar comida, para todo el grupo que venía en camino, con los equipos. Unos huevos y un arroz graneado, fue el improvisado menú, entre anécdotas de la niñez y de como el cine había llegado a mi vida, cuando hacía cortos, en formato de 8 mm.



El grupo no tardo en llegar y luego de una amena comida, nos pusimos a conversar, con Pedro Quezada y Erika Pulgar, de cine, tratando de alejar al sueño, que se nos venía implacable, sobre nosotros.


En aquella oportunidad, señalé que un actor sin un director, no existe, no es nada. Simplemente porque el actor no se puede dirigir así mismo, ya que la percepción de su trabajo, depende de la percepción del director, que tiene la imagen de la totalidad de la obra, mas allá de la particularidad, de un personaje.


Desde un comienzo, la relación entre actor y director, fue excelente, ya que la disposición a entregarme a la visión que Pedro, tenía de Néstor, dejaba amplios espacios, para la creación, desde mi visión y concepción actoral. Néstor era un personaje difícil, ya que no tenía textos y todo su mundo estaba sugerido por el entorno y ciertas actitudes físicas, que daban cuenta de un personaje, atormentado por sus recuerdos, su culpabilidad, agobiado por la sensación de abandono y pérdida. Un personaje que se concentra solo en sobrevivir, mediante la recolección y venta de cartones usados, en medio de un ambiente hostil y despiadado, donde el hambre es la constante, en el epicentro de su miseria.


Pedro, comprendió de inmediato, que la construcción de Néstor, pasaba por un proceso de creación que se sustentaba en las diferentes propuestas que yo le realizaba, en cada ensayo y la opción, de su elección, en vistas a concretar, su concepción del personaje, materializado a través de mi trabajo.


Por lo general los directores son de pocas palabras, ya que su medio de expresión son las imágenes y el formato cinematográfico, mediante el cual llevan adelante, la estructuración de su relato. De ahí que, la relación director-actor, sea compleja y requiera, mucho afecto. Aunque parezca paradójico, en la creación de un personaje, se aplica un método rigurosamente estricto, pero la relación con los actores, necesita invariablemente, mucha comprensión y afecto, por parte de quien tiene la responsabilidad de dirigir.
Los actores, son seres complejos y extremadamente sensibles. Ya que su labor es muy difícil, en la medida en que se ubica en un plano esquizofrénico, donde experimentan la sensación de transformarse en otros, que no son ellos mismos. Este traspaso desde un YO a un OTRO, lleva contenido, en forma subyacente, todos los elementos inconscientes, que afloran al momento de comenzar, la manifestación del personaje. Por lo tanto, de la afectuosa relación Actor-Director, puede generarse un proceso creativo, con un feedback permanente.



La comida terminó y yo volví sobre el tema de la relación Actor-Director,y de como uno potenciaba al otro y viceversa. Marcelo Mastroianni, decía que El no existía, que solamente existían sus personajes. Yo pienso, que Marcelo no existiría sin Fellini. Es Federico quien construye a Marcelo y viceversa. Peter Seller, Jack Nickolson, al igual que Malcon Macdowell, no serían lo que han sido para el cine sin Stanley Kubrick, que los lleva al extremo de su capacidad expresiva. Sofía Loren, no existiría sin Carlo Ponti. Marlon Brando, Robert De Niro y Al Pacino, sin Scorsesse.


Dirigir a un actor es un desafío, ya que su sensibilidad, a flor de piel, permite el encuentro de los detalles y las sutilezas que un personaje posee. Es en el afecto, donde puede nacer un nuevo ser, que es el personaje. El director debe posibilitar la manifestación del personaje, mediante la estimulación más extrema, de todas las capacidades creativas y expresivas del actor.
En este caso, de El Botero, esta relación se dio, magníficamente, con un gran respeto mutuo y con un gran afecto por el personaje y la realización de la película.


La relación, actor-director, ha de poseer, una comprensión infinita, ya que solo en esa dimensión, se puede establecer un nexo, donde la sinergia, comienza a operar en forma positiva, en función del total de la obra.


En definitiva, ha sido un orgullo trabajar con Pedro Quezada, quien ha logrado lo mejor de mi, en este filme.


Cuando nos tomaron esta fotografía, Pedro se acercó y me dijo: "Creo que es la primera vez que trabajo, con actores, tan profesionales como Uds.". Sus palabras calaron hondo y me reafirmaron, en mi concepción, de que el Arte es una manifestación de amor. Amor a lo que uno sueña, a lo que uno hace y a lo que uno logra, con esa entrega.


Merecido éxito, gran director se inserta, en el nuevo cine chileno, como un referente poético y de valentía absoluta, al atreverse a hacer un filme sobre poesía y hacerlo excelentemente bien.
©2010 Carvajal Art

martes, enero 12, 2010

Carvajal: La cámara en El Botero


La cámara ha sido el instrumento, mediante el cual hemos podido acceder a la experiencia de aquello que llamamos cine. Al comienzo la cámara fue solo eso, un instrumento, que daba la posibilidad de adentrarnos en una situación excepcional, donde todas las variables visuales, eran contenidas, mediante la convención de una realidad, sujeta a una bidimensionalidad, que determina el ámbito de la convención.
La bidimensionalidad, fue hasta la aparición del 3D, el marco teórico, donde una realidad tridimensional era sometida a la convención del 2D. Las limitaciones tecnológicas determinaron un desarrollo de los aspectos estéticos, que pudiesen suplir la carencia de una dimensión, que aparecía sugerida, mediante la estructuración de un lenguaje, que busca lograr una significación dentro de la bidimensionalidad, vale decir, la creación de una supra realidad, que supere la no existencia de la tridimensionalidad. A partir de esa necesidad, nace una estética, que busca el desarrollo mediante el montaje, que se transforma en el gran soporte del manejo de cámara. El montaje posibilita un amplio abanico de posibilidades, a partir del Acorazado Potemkin, de Serguéi Eisenstein, hasta el Ciudadano Kein, de Orson Wells, la cámara va desarrollándose, entonces, ya no es fija, nace el dolly, la pluma o grúa, la segmentación del encuadre mediante los diferentes formatos, hasta la construcción de un relato que recurre a múltiples recursos estilísticos de montaje y mezcla. La cámara estuvo durante años sobre un soporte. La cámara en mano estaba restringida solo al ámbito amateur, donde el formato profesional indicaba un soporte que disimulase la intervención humana en su manejo. En el principio fue el trípode, luego el dolly hasta el staedy cam. La cámara en mano fue aprobada dentro del formato profesional, en el ámbito del documental, donde era eximida de la exigencia de un soporte físico, que evitara, la basculación, el movimiento involuntario, en la búsqueda de la estabilidad de la imagen.
Desde la aparición del movimiento Dogma 95, la cámara, deviene en un elemento que traspasa la condicionante bidimensional, de ser solo un instrumento, para transformarse en un elemento altamente significante.
©2009 Carvajal Art

miércoles, diciembre 23, 2009

Carvajal: El hermoso trabajo de Erika Pulgar en El Botero


Durante está especie de crónica de un rodaje, mezclado con el making off, de El Botero, he ido, abordando distintos aspectos, desde los cuales se puede analizar la experiencia. Pero a pesar, de que la responsabilidad del film, en su totalidad recae, sobre el director Pedro Quezada, a partir de sus propias palabras, se llega a la creadora del proyecto y directora de arte: Erika Pulgar.

Hace años que no tenía contacto directo, con una propuesta tan hermosa, como la que ella elabora. Desde la concepción de estos personajes, a partir de una situación real, la construcción de una imaginario poético, donde cada detalle está rigurosamente cuidado. Cada elemento fue elaborado, supervisado y re elaborado por ella, con un detalle cercano al preciosismo, que me hacen recordar, las puestas en escena de Vittorio de Sica, en Ladrón de Bicicletas, Muerte en Venecia de Luchino Visconti, donde el detalle constituye el todo, en un juego de sinécdoques, que entrelazados van tejiendo una trama, que parte de una historia, para adquirir vuelo poético.

Desde la concepción de las telas, pasando por los juegos de colores, los tintes, los diferentes materiales con los cuales trabaja, van dando cuenta de su inmensa capacidad plástica, para plasmar en los elementos, la sustancia sobre la cual ha de estructurarse el relato.

La ubicación espacial de los elementos, asi como sus formas, texturas van dando cuenta del mundo que poseen Néstor y Pichón. Un mundo real, pero que en la manera de yuxtaponerse, crean una sensación onírica, digna de los decorados de Fellini.

Desde el comienzo, desde las primeras pruebas de maquillaje, pasando por el vestuario, hasta la intervención corporal a la que fui sometido, hubo una concordancia y voluntad de probar y buscar, diferentes alternativas que dejasen satisfecha su exigente proligidad.

Y el resultado, ha emocionado al director de cine y postulante al oscar: Miguel Littin y ha sido premiado, más que merecidamente con un 7. La más alta calificación en mi país, a la que se pueda optar.

Felicitaciones pues, ya que desde esta mirada estética, se vislumbra un nuevo cine chileno, donde el detalle, no es mero decorado, no es mero adorno, sino que se instala como un soporte altamente significante, donde la hermosura es el resultado.

©2009 Carvajal Art