Mostrando las entradas con la etiqueta Viejo Pascuero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viejo Pascuero. Mostrar todas las entradas

jueves, diciembre 24, 2009

Carvajal: Viejo Pascuero

Cuando yo era niño, mi madre preparaba bolsas con dulces y pequeños presentes, para ir a repartir a los niños pobres, que vivían cerca de nuestra casa. Los cuales vibraban de emoción al recibir sus regalitos. Eso me marcó, ya que era un rito que repetíamos todos los años después de ir a la misa de Navidad.
Pasaron los años y yo decidí hacer un taller de teatro, para el Patronato Nacional de la Infancia, que reunía a los niños más pobres del centro de Santiago de Chile. Disfrutaba compartiendo en forma gratuita mis conocimientos, con pequeños que jamás habían tenido la experiencia de asistir a una obra teatral.
Al final del año, la directora me solicitó, que yo oficiara de Viejo Pascuero, para que repartiera los regalos. Mis hijos habían decidido participar, de esta experiencia y estarían en aquella fiesta. Por mi parte, deseaba mantener la magia del momento, de manera tal que nadie, pudiese siquiera sospechar, quien haría el papel de Papá Noel. Por lo tanto, mis hijos llegaron a la fiesta y yo les dije, que tenía que salir a buscar al Viejo Pascuero, que al parecer estaba retrasado. Mi caja con maquillajes y mi vestuario, me esperaban en una de las salas contiguas. Con la complicidad de las profesoras, logramos que nadie, ni siquiera los padres, pudiesen ver a la persona que habría de representar al pascuero.
Todos los niños estaban muy excitados, la sola idea de la llegada de este personaje, los hacía gritar que llegara pronto, para recibir los regalos y sacarse una foto, para inmortalizar ese mágico momento, en que el Viejo Pascuero, cumplía con sus deseos.
Luego de unas campanadas y la clásica risa, hice entrada en escena. Los niños estaban fascinados, me tironeaban el traje, pidiéndome que los tomara en brazos. La mayoría de ellos impactados hasta la emoción, de ver por primera vez al Viejo Pascuero en persona. Como siempre he tenido mala memoria para los nombres, solicité que cada niño y niña, llevara un distintivo con su nombre, bien destacado.
Así, uno por uno los iba llamando y buscando su regalo, en un enorme bolso que me había construido para la ocasión. Los más grandes algo sospechaban´, aunque tenían dudas, al momento de llamar a mi hijo Ismaél. Le decían: "parece que es tu papá". Y el Isma se acercó y les dijo:
-"No, él no es mi papá, es el Viejo Pascuero"-.
- Jo jo jo jo. ¿Y dónde está tu papá?...-, le pregunté, al momento que lo tomaba y lo sentaba en mis piernas.
-"Fue a buscarte y parece que se cruzaron en el camino"-, me dijo con cierta preocupación.
-"Jo jo jo...,no te preocupes querido Isma, tu le vas a entregar el regalo por mi..., pero antes..., nos vamos a tomar una fotografía, para que tu papá sepa, que el Viejo Pascuero existe y estuvo aquí contigo...".
Un flash, inmortalizó ese momento.
Y de improviso vi, que muchos ojos brillaban de emoción a mi alrededor y sentí que la vida, nuevamente se había vuelto mágica.
Me excusé, de que tenía muchos niños que ir a visitar, al momento que muchos chicos me despedían entre besos, abrazos y muestras de cariño. Algunos todavía no lo podían creer, entre ellos mi hijo, que cuando regresé, me dijo:
-"Puchas...papá, vino el Viejito Pascuero y tu no estabas..., pero no importa, te dejó este regalo y esta foto, para que tu no dudaras, de su existencia...-
Una gran emoción, me recorrió entero. La magia existía y me había permitido hacer felices, a los más pobres, dentro de los pobres.
Esta navidad seguro estará, el Viejo Pascuero, repartiendo regalos y haciendo felices a los niños pobres, cuando Jesús les sonría desde el pesebre.
Y yo estaré esperando su llegada.
Ahora que miro la foto, no tengo dudas.

El Viejo Pascuero existe.



©2009 Carvajal Art